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¿CUÁNDO SE PUEDE EMPEZAR LA RECOLECCIÓN DE LA ACEITUNA?


Según un estudio que se ha elaborado recientemente en la zona del Altiplano de Granada y en el que han colaborado: la Universidad de Granada, el Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera (Ifapa) de Cabra y la Denominación de Origen de los Montes de Granada; las fechas recomendadas para la recogida de la aceituna son a finales de noviembre, ya que según han desprendido los análisis realizados a diferentes parcelas, el rendimiento sobre materia seca comienza a ser constante en esas fechas debido a la madurez de la aceituna y este parámetro es uno de los más importantes a tener en cuenta.

Depende de la cantidad de producción

Un factor esencial que influye en las fechas de maduración de la aceituna es la cantidad de producción que tenga el olivo.

Si tiene una producción muy grande de aceitunas tardará mucho más en madurar, que si por el contrario tiene una producción baja de aceitunas.

Depende del terreno

El terreno donde está plantado el olivo influye mucho en las fechas de maduración de la aceituna que produce este.

Incluso dentro de la misma zona geográfica existen multitud de clases de tierra que influyen en la fecha de maduración de la aceituna, es más, hasta dentro de una misma parcela existen trozos de tierra distintos que obligan al agricultor a tener que segmentar dicha parcela por pedazos de tierra, para que la recogida de la aceituna le sea más productiva.

El terreno influye en la cantidad y la calidad de la aceituna que produzca un olivo.

Por ejemplo, en una zona se puede considerar que un olivo con 80 kilos de aceituna se encuentra en estado de plena producción, mientras que en otra zona, hasta que no llegue a los 120 kilos, no se considera una producción plena.

Depende de las condiciones climatológicas

Las condiciones climatológicas juegan un papel fundamental en las fechas de maduración y recogida de la aceituna.

Las temperaturas, el agua caída en el campo, el frío… Son factores que determinan las fechas que darán comienzo la recogida de la aceituna.

Este año estamos sufriendo una gran sequía acompañada de unas temperaturas sensiblemente más altas y esto influye de gran manera en las fechas que se comenzará la campaña de aceituna.

Depende de la variedad de aceituna

Al igual que en la viña, en el olivo existen multitud de variedades diferentes de aceituna.

Cada variedad tiene unas cualidades diferentes que darán al aceite un sabor distinto.

Y por supuesto, cada variedad de olivo influye en la fecha de maduración de su aceituna.

Depende de los cuidados del agricultor

Las condiciones de salud en las que se encuentra el olivo, influyen sobre manera en la fecha de maduración de su aceituna.

Un olivo que se encuentra bien cuidado, es decir, que el olivo reciba todos los tratamientos fitosanitarios necesarios y las labores pertinentes, tendrá una fecha de maduración y recogida de su aceituna distinta a la de un olivo afectado por una enfermedad.

Cuándo tenga la graduación adecuada

Al igual que ocurre con la uva, a la aceituna también se le realizan unos análisis que te permiten conocer el estado de maduración de la misma.

Independientemente de que existan estudios que demuestren que una fecha es la más idónea para la recogida de la aceituna, cada agricultor debe realizar los pertinentes análisis a su parcela, porque cada parcela es única.

MOSCA DEL OLIVO

 


   La mosca del olivo es la plaga más importante en el cultivo del olivo, ya que ataca a los frutos desde que comienza el endurecimiento del hueso hasta su madurez. El daño lo provocan las larvas que, al eclosionar dentro de la aceituna, crean galerías que dañan el fruto. La aceituna puede acabar cayendo, con la consecuente disminución de la producción. Además, sobre el tejido roto pueden instalarse hongos y otros microorganismos que provocan una pérdida de calidad del fruto, haciendo que el aceite obtenido pueda incluso descender de categoría a la hora de su calificación.

   Las zonas en las que hay una mayor humedad son las más proclives a la aparición de la mosca del olivo, menos común en latitudes con veranos secos y con elevadas temperaturas. La mosca del olivo suele pasar los meses de mayor frío del año debajo de la tierra, lugar que abandonan entre los meses de abril y mayo.

   Tras procederse a la fecundación, las hembras buscan un lugar idóneo para la puesta, que suelen realizar bajo de la piel de las aceitunas que se encuentran en un estado de maduración intermedio. La alimentación de las larvas se produce por medio de la pulpa de las propias aceitunas.


   La apreciación de síntomas de la acción de esta plaga es sencilla, ya que las aceitunas afectadas presentan heridas debidas a la acción de las larvas que realizan estrechos túneles en el fruto. En muchas ocasiones las aceitunas se caen al suelo y en otras se detecta un mal olor. 

   Aunque la intensidad y la duración de esta plaga depende en buena medida de las condiciones agronómicas y climáticas en las que se encuentren los cultivos, existen una serie de medidas preventivas generales que pueden adoptarse, como la destrucción de las pupas invernantes en el suelo o el cultivo de variedades de aceituna menos proclives a la mosca y en las que el control de la plaga sea más sencillo.

   Tradicionalmente se utilizan trampas olfativas que constan de un recipiente de cristal o plástico transparente que se ceba con fosfato biamónico al 4%. Se colocan en el interior del árbol y orientadas al sur para el control de adultos. Deben colocarse un mínimo de dos trampas por zona de observación, debiendo separarlas unos 50 metros para evitar interferencias de unas con otras.


 La aplicación de productos fitosanitarios deben administrarse de manera previa, siempre con anterioridad a la puesta de huevos en la aceituna. Se combina la acción de un insecticida (organofosforado o piretroide) y un atrayente a base de proteínas hidrolizables. El momento de realizar la aplicación es a partir de formarse el fruto.

VERTICILOSIS EN EL OLIVAR


  La verticilosis del olivo, causada por el hongo Verticillium dahliae, es una enfermedad presente en Andalucía y en la cuenca mediterránea. El Verticillium dahliae puede perpetuarse pasando entre plantas de la misma especie o de un huésped a otro: de plantas espontáneas (ortigas, papaveráceas) y plantas cultivadas (patata, tomate, algodonero, melones) a los olivos.

  El hongo infecta al olivo por las raíces o la base del tallo aprovechando las lesiones producidas por las labores o seres vivos como insectos o nematodos. Una vez en el interior, el micelio del hongo se extiende con rapidez por el sistema vascular y produce en la planta una reacción a las sustancias viscosas producidas por el parásito que taponan los vasos conductores. 

  Se desarrolla mejor cuando se producen movimientos abundantes de savia. Hay dos periodos clave: uno en la floración y otro al final del verano. Esta preferencia por el movimiento de savia explica que ataque más a árboles vigorosos, a ejemplares jóvenes y a aquellos que se encuentren en cultivos intensivos de regadío en los que se aporten bastantes abonos, sobre todo los nitrogenados. La inactividad del parásito se sucede en invierno y en pleno verano.


  Después de haber sido atacados, las hojas, flores y frutos se quedan unidas a la ramita durante bastante tiempo. Si el ataque fue en primavera, se quedará así todo el verano y pasado algún tiempo los órganos muertos caen.

  El daño puede ser grave porque puede matar el árbol y afecta siempre al rendimiento de la cosecha. En el caso de plantaciones jóvenes, puede trastornar gravemente la marcha de la plantación.

  La verticilosis del olivo es una enfermedad que presentan muchos inconvenientes:

- Sobrevive en el suelo durante más de 10 años.
- Tiene la capacidad de infectar a centenares de plantas.
- Su crecimiento está confinado en el xilema de la planta susceptible.
- Existencia de gran diversidad genética.
- Predominan tipos defoliantes muy virulentos y letales en olivos susceptibles que está extendido en toda Andalucía.
- Su fácil dispersión dentro y entre plantaciones se da a través del: materias de plantación infectado, suelo infectado, restos infectados de plantas cultivadas o arvenses, agua de riego, uso de residuos de almazara que estén infectados y hojas de olivo infectados.   

   Hay que promover la riqueza biológica del suelo mediante un incremento de la materia orgánica con humus de lombriz o compost. Los suelos que poseen una alta biodiversidad de microorganismos proporcionan un equilibrio ecológico que reduce drásticamente la presencia del hongo patógeno.

  Los síntomas comienzan con hojas que se enrollan longitudinalmente , como un canalillo y se descoloran. Después este enrollamiento se acentúa, se abarquilla y las hojas se tornan amarillentas o pardo claro. Este proceso suele ser rápido.

  Si es en primavera, las flores y los frutos recién cuajados también se marchitan. En cambio, si es al final del verano las aceitunas que están en envero, se arrugan y secan. 

  Así como utilizar aguas de riego que no estén contaminadas; mantener limpios los tractores, aperos y herramientas; evitar realizar el laboreo en seco debido a la posible dispersión del hongo mediante el polvo; poner plantones que se encuentren libres del hongo y realizar plantaciones en suelos que esté libres del hongo.

CUIDADOS DEL OLIVO DESPUÉS DE LA CAMPAÑA DE ACEITUNA

Los cuidados al olivo después de la campaña de aceituna

  Un árbol que nos da tanto aroma, tanto sabor y un aceite tan variado, rico y especial también requiere de una atención especial. Por esta razón es tan importante llevar a la práctica ciertos cuidados en nuestro olivar después de la campaña de aceituna. Si estos trabajos se llevan a cabo bien y a su debido tiempo, y la climatología, terreno, etc. lo permite; es posible conseguir una buena cosecha cada año.

Panoramica olivar

¿Qué trabajos deben hacerse al olivo después de la recogida de aceituna?

  Tras la recogida de la aceituna, es de vital importancia realizar un tratamiento reparador y endurecedor del árbol. Hoy en día se ha ganado mucho con la maquinaria usada en la recolección del fruto pero, con el paso de las máquinas y de las varas agitando el olivo, este queda más expuesto a ciertas enfermedades como la bacteriosis y tuberculosis. Esto es debido a las heridas que se abren en el árbol y que permiten la entrada a distintos patógenos. Es por esto que el olivo podría estar más expuesto a plagas como el repilo, la mosca del olivo, el barrenillo o la polilla, por lo que es importante fumigar la plantación para evitar contagios y conseguir una cosecha estable cada año.

  Como veremos a continuación, para huir de esta temida vecería (fenómeno o cualidad, que tienen ciertos árboles, de generar una gran producción de fruto un año y al año siguiente reducir esta cantidad) es necesario tener en cuenta algunos detalles antes y después de la recogida.

Recogida temprana del fruto

  Como bien sabemos, todo el tiempo que la aceituna está colgando del olivo está consumiendo recursos del mismo. Resultando obvio que, cuanto más pronto recojamos la aceituna del olivo, más tiempo tiene éste de reponerse.

  Todo dependerá de si la aceituna se empleará para aceite o para aderezo (o aceituna de verdeo), las fechas pueden variar. La aceituna verde lo normal es recogerla durante los meses de octubre y primeros de noviembre, mientras que para aceite, la aceituna se suele empezar a recoger a finales de noviembre y la campaña puede durar hasta febrero del año siguiente.

Poda temprana del olivo

  Al igual que ocurre con aceituna, todas las ramas del olivo absorben nutrientes de él. Cuanto antes se elimine las ramas que no son necesarias, menos nutrientes le robaran al olivo y así podrá dedicarlos a la producción del fruto; ya que, cuando llegue la época de la flor esta crecerá con más fuerza.

  La fecha en la que se poda el olivo va a depender de la fecha en la que se hace la recogida de aceituna, la localización y el clima de la finca.

Laboreo en la finca de olivar

  El forraje también es un foco de consumo de recursos de la tierra. Todo los recursos que estas plantas consuman de la tierra no estarán cuando estos los necesiten. Por esta razón, es fundamental el control de las malas hierbas y de unas labores adecuadas según el tipo de pendiente, de zona y de tierra. 

Abonado y riego

  Siempre que las condiciones climatológicas lo permitan, es esencial abonar el suelo de la finca. En cuanto a abonos, disponemos de una extensa variedad donde elegir. Aunque lo más recomendable es utilizar un abono complejo que proporcione al olivo los nutrientes que este necesita para el comienzo de la floración. Siendo lo más importante sin duda es esparcir el abono alrededor del tronco.

  En esta época de floración, el riego ayuda a absorber todos los nutrientes al olivo. Siendo igual de importante mantener el estado hídrico justamente necesario hasta finales de verano.

Tratamientos fitosanitarios en el olivar

  Para mantener la producción es importante ayudar al olivo con tratamientos tempranos. Esto ayudará a dar energía a los nuevos brotes que proporcionarán al olivo mayor capacidad para producir aceituna para la siguiente campaña.  

  Resumiendo y a modo de cierre, hacer hincapié en la idea de que, cuidar el olivo tras su recogida nos dará más probabilidades de tener una mejor cosecha al año siguiente. Si estos trabajos se llevan a cabo lo más pronto posible dentro de los plazos establecidos, al olivo no le faltará lo necesario para que éste pueda desarrollar una mayor cantidad de nuevos tallos. Éstos permitirán posteriormente producir flor, la cual se desarrollará con energía para proporcionar una buena producción cada campaña.

CALENDARIO DEL OLIVO


Calendario del olivo

  El cultivo del olivo nos lleva acompañando desde hace siglos en nuestro país y por todos son conocidas la multitud de propiedades que este aporta. Se trata de uno de los cultivos más estudiados del mundo, y está extendido por la mayoría de países, dando especial mención a países mediterráneos como España, Italia o Grecia; siendo estos los mayores productores de aceite de oliva en cuanto a calidad y cantidad.

El clima óptimo para el olivar

  El olivo es una especie muy resistente y se encuentra totalmente adaptado a nuestro clima mediterráneo, donde los inviernos son suaves, las primaveras soleadas y los veranos calurosos. Aguanta muy bien las heladas de este clima aunque por debajo de 10ºC bajo cero el árbol sufre daños. Para su óptima explotación, el olivo debe tener una temperatura media anual de 15-20°C. Pudiendo llegar a máximas de 40°C sin causar daño alguno.

¿Cómo regar el olivo?

  El olivo es un cultivo acostumbrado a los periodos de sequía. Sus hojas, pequeñas y con un envés pulverulento y velloso, consiguen mantener más tiempo la humedad.

  Por el contrario, si queremos obtener una buena producción de aceite de oliva tendremos que regar, sobre todo en épocas de mucha sequía.

  Hay unos periodos críticos en los que es muy recomendable establecer un riego. Siendo más necesario en época de desarrollo de la flor, la formación de la aceituna o cuando el árbol es joven y se encuentra en etapa de crecimiento entre otros.

riego en el olivar

  Sin embargo, de la misma manera que es importante el riego para este cultivo, igual o más importante sería no pasarnos en la cantidad de agua. El olivo es un cultivo bastante sensible al exceso de riego o a terrenos encharcados con drenaje insuficiente.

  Por último, cabe destacar lo rústico de esta planta. Es por eso que permite crecer en lugares complicados, como suelos calizos o salinos (siendo bastante resistente a la salinidad).

Labores y tareas

  El olivo es un cultivo que no requiere muchas tareas (comparándolo con otras plantaciones como árboles frutales o la vid). No obstante, hay fases cruciales que pueden llegar a determinar el futuro de la cosecha. Ya sea de recolección para aceituna de mesa o para la producción de aceite. A continuación, vamos a exponer un calendario general de tareas básicas para el olivar. Pudiendo variar en un mes arriba o abajo, según la zona de cultivo, la tarea a llevar a cabo.

  • Enero y Febrero

  En la mayoría de sitios de nuestro territorio está casi finalizada la recolección de la aceituna. Es momento perfecto para realizar algunas labores de poda del olivo y adecuar la estructura del árbol para la siguiente producción de aceituna. Con la operación de la poda, conseguimos dirigir el árbol hacia donde queremos, con la densidad vegetal que queremos, la forma de la copa, etc. La poda nos sirve también para equilibrar producciones (ya que no siempre es mejor producir más), e incluso para reparar y restaurar partes dañadas del árbol.

  En esta época tenemos yemas de invierno totalmente cerradas, e incluso pueden permanecer inalteradas hasta bien entrado febrero. Todo dependerá del clima que haga.

  • Febrero y Marzo

  En esta segunda fase de formación del futuro fruto, conocido como fase 2 o brotadura, las yemas se van engrosando poco a poco. En esta fase, que puede suceder entre los meses de febrero y marzo, es común ver las primeras apariciones de prays o polilla del olivo, una plaga bastante común en el olivo.

prays o mosca del olivo

  Además, es interesante reforzar el abono con nitrógeno, fuente de reserva de energía y estímulo para la producción de nuevas hojas y engorde de frutos.

  • Marzo

  El olivo continúa con su desarrollo para la siguiente campaña. En esta época es interesante aportar un abono completo de nitrógeno, fósforo y potasio, con especial atención al primero. Habrá que controlar la mosca del olivo y prestamos atención a la posible aparición de enfermedades como el repilo, el cual aplicaremos productos a base de cobre. Sobre todo teniendo en cuenta que en esta época del año es muy común que caigan algunas lluvias de primavera.

  Si se trata de una finca de laboreo, en esta época del año es recomendable labrar el terreno. En caso de una finca de no laboreo, se echará herbicida para eliminar las malas hierbas que puedan surgir con las precipitaciones y la humedad.

  • Abril

  Es aquí donde comienza una etapa crucial en el desarrollo de la aceituna. Aún tenemos tiempo de aplicar productos que encajen con la formación y el cuajado de frutos, como estimulantes vegetativos, soluciones a base de fósforo e insecticidas para el control de plagas; muy comunes en esta época.

  • Mayo

  Este mes abre paso a la aparición de las primeras flores, incluso pudiendo ver en algunas los estambres. Es habitual en estos meses, si se observa mosca en el olivar, controlarla haciendo uso de foliar. Siendo recomendable aplicarlo al comprobar que, más o menos, un 20% de las flores se han abierto.

  • Junio y Julio

  Estos meses son esenciales para el desarrollo de la futura aceituna. Habiendo tenido un cuaje interesante, es momento de equilibrar todos los nutrientes del olivo y aportar la energía necesaria para el desarrollo final del fruto.

  A su vez, en fincas de laboreo daremos una segunda vuelta muy beneficiosa para el terreno.

  • Agosto y Septiembre

  A partir de esta etapa, prácticamente tenemos un fruto a mitad de su tamaño final, con el hueso endurecido o en vías de endurecerse. Deberemos de seguir teniendo cuidado con la mosca del olivo, ya que ésta suele alimentarse picando de los frutos en vías de formación.

  Es época también de eliminar las varetas formadas en la parte inferior del tronco del olivo. Técnica conocida como «desvareto». Es esencial este trabajo ya que dichas varetas reducen la fuerza con la que la savia llega a otras partes del olivo.

  De igual forma, sería ideal labrar el terreno en cultivos de laboreo. Por el contrario, en cultivos de no laboreo, es recomendable soplar las hojas acumuladas debajo de cada olivo hacia el exterior para conseguir una cubierta vegetal entre olivo y olivo. Consiguiendo evitar así una posible erosión con las lluvias venideras.

  • Octubre

   En octubre, como norma general, el fruto adquiere su tamaño final. Este mes da paso al proceso de maduración y cambio de color. Debido a las precipitaciones de esta época del año, la enfermedad del repilo puede llegar a instalarse en el olivar. Hay que tener especial atención a los tratamientos preventivos con cobre para evitar perder un porcentaje de cosecha estando tan cerca de la misma.

   En cuanto a la fertilización, comenzamos a aumentar los niveles de potasio al cultivo, con objeto de facilitar la etapa de maduración. En fincas de laboreo en las que previamente hemos labrado, es época de pasar el rulo para conseguir unos terrenos ideales para la futura recolección de la aceituna. Dependiendo de la zona en la que se encuentra la finca, la labor del rulo podría adelantarse a Septiembre.

  • Noviembre y Diciembre

  En estos meses finales, tendremos ya prácticamente todas las aceitunas con el cambio de color, de verde a morado oscuro. Aplicaremos abonos ricos en potasio. Por último, llega el momento de recoger los frutos de todo un año trabajado, la recolección de la aceituna.


LABORES AGRÍCOLAS DE ACUERDO CON LA LUNA

     Hasta hace unos cincuenta años, los campesinos observaban los movimientos de la Luna y de las estrellas antes de realizar las labores del campo o de ocuparse del ganado. Estas observaciones se resumían en una serie de normas que, transmitidas de generación en generación, permitían conocer los días mas favorables para las múltiples actividades ligadas a la tierra: la siembra y la recolección de frutas y verduras; la vendimia y el embotellado del vino; la labranza y el abonado del terreno, el acoplamiento de los animales, la tala de la leña; etc.

     La sucesión de las fases lunares establecía el ritmo de las labores del campo, propiciadas unas veces por la luna creciente y otras por la menguante.




LA LUNA Y EL HUERTO

CON LUNA NUEVA O CRECIENTE:

     Dado que la luna creciente favorece el desarrollo de las hojas, en esta fase suelen llevarse a cabo la mayoría de las labores de siembra. Las hortalizas tempranas pueden beneficiarse de un crecimiento más rápido (lechuga), al igual que pasa con algunas pequeñas plantas trepadoras, como las de alubias, y también con otras de crecimiento lento (zanahoria, perejil, etc) que verán así aumentada su resistencia ante posibles ataques de parásitos. Por lo general, conviene cosechar cuando haya luna creciente las hortalizas que se consumen frescas.

CON LUNA LLENA O MENGUANTE:

     No muchas especies de nuestra horticultura agradecen que se las siembre en esta fase lunar. Conviene sembrar las cebollas en este periodo con el fin de que los influjos se concentren en las partes bajas y para evitar que el bulbo adquiera mal sabor y que la planta dé semillas prematuramente. La producción de habas, lentejas y guisantes se acrecienta si su siembra se realiza cuatro o cinco días antes del plenilunio (luna llena). Todas las verduras destinadas a larga conservación se recogen con luna menguante (en particular, los tomates para conserva se recolectan unos cuantos días después de la luna llena, ya que de otro modo la salsa queda demasiado acuosa y no se conserva bien). También los ajos, las cebollas y las patatas deben cosecharse con luna menguante; asimismo, recordemos que la tradición aconseja exponer al rocío los ajos y las cebollas en la noche de San Juan (del 23 al 24 de junio) para alargar al máximo la conservación de los bulbos.


LA LUNA Y LOS ÁRBOLES FRUTALES

CON LUNA NUEVA O CRECIENTE:

     El almendro está especialmente predispuesto a estas fases lunares; tanto es así, que sus flores se abren durante el primer cuarto de la luna. Además, en este momento se tienen que plantar también los albaricoqueros y los ciruelos, que agradecen, asimismo, que en estas mismas fases se les pode, injerte y que de la misma forma se les eliminen las hojas sobrantes.

CON LUNA LLENA O MENGUANTE:

     En este periodo, la savia afluye menos al interior de la planta y conviene, por tanto, podar los frutales, sobre todo si estos son vigorosos. Para los injertos, que no dejan de ser heridas que se hacen a la planta, el método es el mismo que el de las podas. Para fructificar bien, el cerezo necesita plenilunio (luna llena), pero que venga seguido de temperaturas suaves y clima seco y ventoso. En ese mismo periodo, albaricoques y ciruelas alcanzan su pleno desarrollo y su contenido en azúcar es máximo. Las nueces y las avellanas se resienten cuando incide sobre ellas un claro de luna demasiado intenso, que puede llegar a secarles las hojas, en tanto que soportan mejor la luz de la luna menguante. Conviene recolectar estos frutos secos en la última fase señalada, ya que entonces se conservarán más tiempo. En particular, la siembra y propagación de las avellanas debe hacerse en esta fase y solo dos o tres días antes de la luna nueva.

     El melocotón es particularmente sensible a los rayos lunares, los cuales influyen de manera relevante en el aspecto aterciopelado de su piel y en la fragancia de su pulpa.

     Las aceitunas cosechadas en los dos o tres días que siguen al plenilunio (luna llena) tienen más sabor y mayor riqueza en aceite.

CAMPAÑA DE ACEITUNA

Con la llegada de la campaña de aceituna he comprado un vibro recolector marca AGROMELCA. La novedad de este recolector es que su cajón está hecho de aluminio reforzado, esto hace que se reduzca en un 70 % el peso con respecto a los vibradores de hierro convencionales, por lo que se reduce también el desgaste y las averías del vehículo que soporta peso, aumenta el manejo del vehículo, la estabilidad, la seguridad, la agilidad de maniobras y la rapidez en el desplazamiento.






El vibro va montado en los brazos de la pala, incorpora la pinza de alta potencia con vibración circular continua, vibración a dos sentidos con freno, con posibilidad de variarla, con telescópico y giro en la pinza, elevación y descenso de la máquina independiente.


La pinza lleva todos los movimientos, tipo "cangrejo", es decir, abrazar el tronco del olivo sin dañarlo. Ésta pesa 300 kg.


Por su reducido peso también se puede montar en tractores fruteros.


UNO DE MIS REMOLQUES

Aquí tengo uno de mis remolques. Éste con eje de camión es de 8 toneladas de carga, aunque he llegado a cargarle más de 12.000 kilos de chinarro gordo.


El sistema de enganche es de guitarra o vulgarmente hablando de "moco" como las trompas de los elefantes.


El otro remolque que tengo es un poco más pequeño, de 7 toneladas de carga, aunque llegué a cargar 9350 kilos de grano de trigo. Los dos tienen frenos y son basculantes.


Suelo usarlos para cualquier aplicación como llevar aceituna, almendras, estiércol, escombros, etc.